Una de las prácticas más habituales es tensar la barras de origen. Esto da lugar a pérdidas de recorrido de la suspensión del tren delantero y por lo tanto pérdida de tracción, control y maniobravilidad. En nuestra opinión empeora el comportamiento del vehículo respecto a la serie. Recomendamos adoptar una solución definitiva mediante la instalación de unas barras de torsión reforzadas.
Refuerzo del 30% respecto a origen.